El Poder de los abrazos

El pasado 16 de diciembre de 2015, un grupo de mujeres y un hombre nos presentamos en la puerta del hospital insular para ofrecer abrazos, abrazos gratis señalaban nuestras camisetas. La idea consistía en dar un poco de calidez, amor y luz en un lugar tan especial como puede ser la puerta de un hospital, cargado de historias personales y familiares.

Al hablar con las personas nos miraban como si intentáramos venderles algo, como si tuviéramos algún tipo de interés comercial en acercarnos a ellos y ellas, algunas personas no nos escuchaban pasaban delante de nosotras como autómatas, con prisas, con miedo.

Sin embargo, muchas otras al pasar y después de haber dado un par de pasos se paraban, nos volvían a mirar y decían “claro que sí”, “claro que quiero un abrazo”, en ese momento veíamos como volvía la luz a sus ojos, como dejaban de ser robots para pasar a estar en el momento presente y disfrutar de un cálido abrazo. Se iban con una sonrisa, con un paso más lento y más firme y por supuesto con otra mirada, una mirada en el ahora.

Como en todas estas acciones y como dice la repetida y manida frase: “recibe más el que da que el que recibe”, y aunque repetida no deja de ser cierta, ese día regresamos a casa llenas de energía y amor de todas aquellas personas a las que habíamos abrazado.